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OS BURGOS DE BABIA
Ojalá, sentado desde aquí, como siempre quise estar, no vea ya sino como os multiplicáis, niños de razón común, iluminando mi sonrisa boba al contemplaros
al ser, lo único que, a donde quiera que vuelva la cabeza, me sea dado contemplar
pero, mientras tanto llegáis, sabed que las cárceles siguen por dentro y por fuera llenas.
Se mastican, con cuidado, alimentos que nadie sabe que contienen.
Se empeña la vida a falsas monedas.
Se leen catálogos de papeles pintados que conservan de periódico su antiguo nombre.
El Estado recluta niños mercenarios y dispara balas o pelotas de goma, según esté de humor, contra otros niños a los que dejan sin vida, recorriendo Europa, en un charco de sueño.
Sabed también que apenas es visible la protesta fuera del negocio pequeño de la protesta y sin forma de mercancía qué forma entonces para la protesta, cómo armar entonces la protesta, cómo protestar sin tener el poder de la protesta.
Medid nuestra impotencia entonces, nuestro valor y nuestra entereza en ese combate que continúa.
ANTONIO ORIHUELA
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